Un día con Talenty.
El parte del viernes es el resumen. Esto es el trabajo: un día común de un negocio común, hora por hora.
Ejemplo ilustrativo: los momentos son los de un día típico; los nombres y el negocio son de muestra.
Abre el día.
Revisa vencimientos, las fichadas de ayer y el calendario de hoy. Lo urgente queda arriba de todo; el resto, ordenado.
Entra una ausencia.
«No llego, estoy con fiebre» llega por el canal del equipo: queda registrada, el turno se ofrece y el reemplazo se confirma. Vos te enterás con el problema ya resuelto.
Cruza las horas.
Las fichadas se cruzan con la planilla: una diferencia queda marcada como hueco visible, jamás estimada ni tapada.
Prepara una liquidación.
La deja en tu bandeja «Para tu OK» con el detalle completo. Cuando aprobás, para pagar sale solo el monto y la fecha — sin nombre ni detalle.
Detecta, con propuesta.
Dos personas con el ánimo en baja dos registros seguidos. No te pasa un chisme: te propone hablar con cada una esta semana, y por qué.
Ordena un legajo.
Un contrato vence en 12 días: la alerta queda agendada y el borrador de renovación listo, por si aplica.
Cierra el día.
Todo queda registrado — sin registro no hay promesa — y el estado de tu equipo empieza a armarse para el viernes.